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La última

Nos vamos al sueño en un viaje risueño a beber de la noche la paz. Paisajes tranquilos y nubes coloridas te invitan a descansar. Despacio se cierran los ojos, ya todo se hace quietud. La luz se convierte en sombra, silencio se hace mi voz.

Bajos Instintos

Animal, hombre animal. Instinto de posesión oblicua y horizontal. En un descargo de la mente estalla en adrenalina el mundo por el instinto animal. ¿Qué fuerza, si no es el instinto, guía la mano del maestro a realizar la más excelsa de todas las obras? ¿Qué lógica explca el detenimiento del tiempo en una explosión instintiva de quietud y placer? Animal, fuerza animal. Feroz humanidad. ¿Cuantos hipócritas te niegan y por las noches caen presos por masturbarse el instinto? Animal, animal, sangre y sudor animal. Sucio y asqueroso animal, inexistente a la luz de una mirada, invisible a la luz de lo correcto, encerrado en su caja de Pandora llorando su verguenza, negando su existencia, esperando ver la luz de la noche. Animal, animal, triste y reprimido animal, cada día más salvaje, cada día más humano.

Treno para el Hombre Urbano

Despunta la aurora, ya es de mañana y cantan los pájaros su dulce tonada; y ya es de mañana. De pie y vestido se sienta al teléfono, vista a la pantalla, come su rutina amarga de actualidad. Llega el mediodía, ya es el descanso, y callan los pájaros su ausente tonada; y ya es mediodía. De pie y vestido mira la pantalla, la vista al teléfono, traga su rutina corrupta de realidad. Y cae la tarde, ya todo termina. Se esconden los pájaros, tonada prohibida. Y cae la tarde. Cansado y vestido mira la pantalla, observa las horas, siente las ausencias, vomita rutina cruda de soledad. Y explota la noche, lo que antes fue día, y mueren los pájaros en negra tonada. Y muere en la noche yaciendo desnudo. Llora la pantalla, se calla el teléfono, ya todo termina.  Y esperando el alba él sueña rutina teñida de libertad.

Un poema negro desesperado

Las noches sin fin ¿Qué hice mal? ¿Por qué? ¿Cuál es la guía? ¿Qué se hace para no sentir? ¿Que se hace para volver a sentir? I'd like to cry. I'd really like to. I dont know what to do. Alone. Lonelyness. Darkness. Falsas sonrisas contienen una mueca de espanto. Quiero olvidar un rato, pero los humanos nacemos enteros en ser y recuerdo. A veces lo olvido. Quiero rezar. ¿Rezar a qué? ¿A quién? ¿Qué necesita mi alma? ¿Por qué me siento tan mierda y a la vez tan seguro de lo que hago? Quizá la soberbia me consume por fin, como lo supe desde un principio. Me lo advirtieron varias veces incluso. Quizá sea el odio sin salir. Años. Casi una década sin salir. Será mi educación, quizá. El eterno árbol tapando el bosque. Ya no quiero vivir en una náusea. Pido a Dios, a todos los habidos y por haber, que me den la guía que necesito en las noches sin fin.

Zarmannd

Imagen
El colectivo pasa. Yo estoy en la parada esperando. Hace frío, el cielo está gris, y mis dedos se ponen duros. La gente va apurada, sin posar la vista. Me pregunto cuánto tardará, si llegaré temprano. Me lamento de no tener nada para comer mientras espero, por pura gula. Viene el colectivo. Al subir pago el boleto y me siento al fondo. Miro por la ventana. Una niña muy bonita me sonríe. Hace un movimiento con su mano que no alcanzo a comprender. El colectivo arranca, y todo se pone frío. Más frío. Me invade un presagio sin forma. Un escalofrío en el corazón. El aburrimiento me invade. No hay para leer. No hay para oír. No vale la pena ver. Caigo preso de una siesta. Tiempo pasa, queda varias cuadras atrás… Abro los ojos. Colectivo vacío. Ventanas blancas. La palabra “ Zarmannd ” escrita en la ventana empañada, desde afuera. Me invade la desesperación. Nausea y llanto se juntan en la garganta. Quiero salir, pero no hay por dónde. No hay a dónde. ...

Ser

¿Es demasiado suplicar un poco de cordura? ¿Es de verdad tan fácil tomar la senda del buen camino? ¿Es tan penoso el valor de llorar que optamos por ya no soñar? ¿Es tan difícil contemplar el sol? ¿Es tan sufrido no tener por qué? ¿Es tan vacía una vida sin Dios? ¿Es tan profundo el mar sin sensación? ¿Es tan meloso ese sabor de amar? ¿Es tan amargo el odiar a quién? ¿Es tan preciso aquel suspirar? ¿Es tan confuso el saber qué hacer? ¿Seré mas feliz cuando ovide el preguntar cómo hacer para cambiar al ser?

Línea

El chofer, pese a estar haciendo su tercer hora de recorrido, ya estaba cansado. No había podido dormir bien, y eso no lo ayudaba en el turno de madrugada. Eran pocos los pasajeros, la mayoría personas que salían de los locales nocturnos. Sólo había a bordo del colectivo una pareja mimándose en los dos asientos de al lado de la puerta central y un hombre encapuchado durmiendo en el último asiento. Era deprimente ver el rocío helado de las madrugadas en el parabrisas, parecía empañarle la vista desde adentro haciéndole observar un mundo gris y sombrío donde las únicas almas que vagan sin rumbo son las luces de los semáforos. La rutina dominaba la noche, como siempre pasaba en la línea. El chofer se frotó la vista al parar en el semáforo de Lavalle y con un movimiento mecánico tomó agua de una botella de plástico que había traído de su casa. Nadie pasaba por Callao. El colectivero se disponía a arrancar mientras el semáforo   encendía su luz amarilla cuando unos golpes insiste...