Despunta la aurora, ya es de mañana y cantan los pájaros su dulce tonada; y ya es de mañana. De pie y vestido se sienta al teléfono, vista a la pantalla, come su rutina amarga de actualidad. Llega el mediodía, ya es el descanso, y callan los pájaros su ausente tonada; y ya es mediodía. De pie y vestido mira la pantalla, la vista al teléfono, traga su rutina corrupta de realidad. Y cae la tarde, ya todo termina. Se esconden los pájaros, tonada prohibida. Y cae la tarde. Cansado y vestido mira la pantalla, observa las horas, siente las ausencias, vomita rutina cruda de soledad. Y explota la noche, lo que antes fue día, y mueren los pájaros en negra tonada. Y muere en la noche yaciendo desnudo. Llora la pantalla, se calla el teléfono, ya todo termina. Y esperando el alba él sueña rutina teñida de libertad.