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Canción del Subte

Alli, donde la tierra los cubre y los fierros aturden con el estruendo veloz de los vagones que van lento, y arrollan el tiempo y saturan la voz, salen y gritan su canto a flor de piel con guitarra y pulmón los magos que habitan el túnel, cuya magia palabrera comprime el corazon. Vivir Buenos Aires es un canto desgarrando el alma y la voz, un tango crudo de noche y de dia cambalache al sol. Yo te quiero, Buenos Aires, con tu canto, tu pena y dolor. Sigue cantando, aullando injusticia, que ya el vagon avisa que llega a la estacion. Las sonrisas dibujadas a la fuerza, niñez en medio de desesperacion. Gritos sordos de gente invisible que no hay libro ni nota que les haga mención. Giran y giran, bochitas de colores, piden y gritan, personas con dolor, muestran y ofrecen, su sudor y su sangre, lo unico que queda si todo se quebró. Laburantes que viajan apurados, masas ciegas habituadas a ignorar al compañero que tienen al lado que agota la sesera busc...

Borrego Eléctrico

La tarde pasaba desapercibida en el subsuelo, como siempre, igual que un momento fugaz en el plano de la rutina. El ruido y las conversaciones se sucedían como es de costumbre entre amigos mientras yo estaba en silencio con la mirada fija en el cuaderno. Estudiaba partituras. Hacía poco me había integrado al coro del colegio, por razones dudosamente voluntarias, sólo para tomar conciencia de mi ignorancia en todo lo referente a la música. Además de ser el más chico era el más descolgado. Hacía poco había comprado el libro de María del Carmen Aguilar, que me había recomendado en ese entonces mi directora para comenzar a entender algunos conceptos de lectura de pentagramas. El libro en sí resultó ser apenas más explicativo que un texto en lengua muerta, por lo que yo consideré que había sido una inútil puntada al bolsillo de mi madre. Aun así el libro me absorbía. Lo llevaba a todos lados. Allí donde tenía tiempo de leerlo, sin importarme demasiado la comodidad o la limpieza de...