Cuatro paredes ajenas
Cuatro paredes ajenas,
viento que sacudía mis cabellos,
música que sacudía mi cabeza
abarrotada.
viento que sacudía mis cabellos,
música que sacudía mi cabeza
abarrotada.
Faros nocturnos de soledad urbana.
Todo duerme,
ellos también duermen,
sólo yo y mi espacio ajeno
estamos vivos.
Vivos en cada paso,
cada aliento,
cada sombra,
cada línea de la figuración infinita
limitada por estas cuatro paredes
infinitas...
Rojo sobre rojo,
blanco sobre blanco,
nota sobre nota,
ladrillo sobre ladrillo,
ciudad sobre ciudad,
noche sobre noche,
nada sobre nada,
y todo sobre todo.
Estallo,
me reconstruyo y vuelvo a estallar.
Ya no existo,
lo etéreo existe conmigo
en ese universo soñado
plasmado de vida
desaparecida dentro de una copa.
Me rindo al universo,
sus realidades y su música.
Llévenme, llévenme... Pues ya no quiero volver...
Todo duerme,
ellos también duermen,
sólo yo y mi espacio ajeno
estamos vivos.
Vivos en cada paso,
cada aliento,
cada sombra,
cada línea de la figuración infinita
limitada por estas cuatro paredes
infinitas...
Rojo sobre rojo,
blanco sobre blanco,
nota sobre nota,
ladrillo sobre ladrillo,
ciudad sobre ciudad,
noche sobre noche,
nada sobre nada,
y todo sobre todo.
Estallo,
me reconstruyo y vuelvo a estallar.
Ya no existo,
lo etéreo existe conmigo
en ese universo soñado
plasmado de vida
desaparecida dentro de una copa.
Me rindo al universo,
sus realidades y su música.
Llévenme, llévenme... Pues ya no quiero volver...
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