Los colores de Alicia (PRÓLOGO)

Prólogo

No tenía idea de cómo había llegado allí. No sabía quiénes eran sus padres, cuál era su verdadero nombre, si tenía hermanos o hermanas, ni siquiera su propia edad. Por lo que veía en el espejo de su habitación asumía que tenía más de quince años. No notaba la rareza del color de su cabello, violeta. Obviamente tampoco sabía cuánto tiempo había estado en ese lugar, que no tenía idea dónde era. Apenas era consciente de su propia existencia. Ella misma era un misterio para sí.

Otro misterio en su vida era que todos los días venían cuatro personas armadas vestidas de blanco a hacerle preguntas del tipo "¿Cómo te sientes hoy?" mientras escribían en una carpeta azul de hojas rayadas. Cuando terminaban de acosarla para que les dijera absolutamente todos los detalles de lo que había hecho en 24 horas uno de los cuatro sacaba una jeringa con un líquido violáceo. Extendía el brazo, pues con resistirse sólo empeoraba las cosas. Le daban un algodón con alcohol y se quedaba en un rincón leyendo algún libro autorizado mientras le conectaban cables en las sienes y la espalda, y la observaban desde una ventana.

De esta forma pasaba los días Alicia (Así la llamaban, cuando no era por el número de serie tatuado en su cuello), no teniendo idea de lo que era el mundo exterior, ni lo que era ella misma.

Y una noche, ésa noche, todo cambió…

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